Racionalizar un miedo
mayo 29th, 2012 § 4 comentarios
Me da miedo, ya ves,
esa facilidad tan tuya de estirar las comisuras
de mis labios cortados
esa facilidad que suena y que
es brillante julio entre los dientes.
Me da miedo, ya ves,
que sea tan sencillo querer(me) porque
igual lo será el des-querer cuando llegue
porque felicitar es el poder
de arrancarme el corazón con las pestañas
-si un día vuelvo a vendarme después
del rojo y negro de los cristales del papel pautado
si un día vuelvo a habitar un rincón de la cueva
será culpa de aquella primera sonrisa-
Algunos días no llueve
mayo 10th, 2012 § 2 comentarios
La vida no es un sueño, tú ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Jaime Gil de Biedma
Explota el mundo sin pedir permiso alrededor de Bel y todo se hace pedazos que vuelan como vidrio húmedo y le golpean la cara y los brazos abriéndole heridas que no sangran pero escuecen igual. Y se suponía que ella debía haberlo sabido -evitarlo no podía, no, eso es una de las verdades absolutas que no le logró describir a Soir-, pero no. Explota el mundo y ella tiene la piel llena de arañazos por los cristales rotos.
O a lo mejor es Bel quien explota. Puede que sea eso, que ella misma se haya hecho esas marcas rojas sin darse cuenta porque estaba demasiado ocupada contando los granos de azúcar que quedaron sobre la mesa y se recorría con las uñas mientras tanto, como quien se arranca el pelo o se muerde los labios para combatir las ansias, y las trizas sean ella, Bel, sobreviviendo inexplicablemente a un arrebato de egocentrismo. De cualquier modo las cicatrices están ahí y se han abierto y de ellas sale algo, algo que flota por todo el aire, algo demasiado denso como para respirarlo sin sufrir irreversibles efectos secundarios. De cualquier modo, las ganas de llorar y los ojos pegados; la necesidad del grito y los labios cosidos.
Y justo en el centro de este terrible acontecimiento, durante el cual Bel ha creído verse a sí misma muerta, desde fuera, igual que en un sueño demasiado extravagante como para hacerlo público, la voz de Marla silencia el estruendo y su piel se convierte en guante que proteja la debilidad. Sus manos sujetan la onda expansiva para que no todos salgamos agonizantes de su gran escena final. Condensa los trozos de mundo -o de Bel- y une sus aristas para reconstruirlo.
oscurísima oroneta morta
mayo 1st, 2012 § Dejar un comentario
Sempre torna i et donen
ganes de fer-li mal
d’assassinar-la
d’ofegar-la entre les mans pròpies
de morir amb ella després
d’haver-la vist d e s p l o m a r – s e
Sempre l’enveja i l’autoodi
que provoca la ignorància de les
tècniques de vol.
Si tan sols pogueres seguir-la
una estació, una…
atteindre, peu importe où
arribar aviat, lluny
ser lliure après la beauté de voler
après la beauté de mourir
23 de abril
abril 23rd, 2012 § Dejar un comentario
6º Aniversario de Calidoscopio
abril 14th, 2012 § Dejar un comentario
Calidoscopio cumple ya seis años, y para celebrarlo, Jordi Corominas me hizo una proposición: que colaborase en la publicación nº50, un especial monográfico. Agujeros, me dijo, y yo pensé inmediatamente en Leñador y en su enorme pozo en el pecho. Respondí que sí porque a mí me hacía falta escribir sobre las raíces perforadoras y porque creía que a la libélula le iba a gustar. Que la iba a hacer sonreír (las libélulas también sonríen) aunque fuera un poquito. Así que lo hice y ahí está, formando parte de ese número espectacular y altamente recomendable en el que escriben también el propio Jordi, María Zaragoza, Sonia Antón, Adolfo López Chocarro, Miguel Baquero, Isabel Martín Cordero, Salvador J. Tamayo, Fusa Díaz, Marina Fernández Bielsa, Cósimo de Ronda, Roberto Fernández Sastre, Kiko Pérez, Julio García y Miguel Ángel Muñoz.
Disfruté mucho escribiendo Plantas de interior, así que sinceramente espero que disfrutéis también leyendo.
Amores que me matan.
marzo 14th, 2012 § Dejar un comentario
Esta entrada no pretende ser una reseña. Tampoco es exactamente una recomendación, aunque si después de leerla las librerías se colapsan en busca de la novela sonreiré amplia y desvergonzadamente, porque sí, deberíais tenerla.

Los alemanes se vuelan la cabeza por amor. Incluso el librero se quedó prendado del título, y es normal. Pronunció Werther de una forma impecable y a la vez llena de aire, muy bajito, como si él mismo se hubiera visto cerca de ese abismo que supone convertirse en un personaje de Goethe y estuviera asustado. En aquel momento sonreí con una complicidad que todo el mundo debería tener con su librero. Pero claro, para eso primero todo el mundo debería tener un librero. El libro no estaba, y tardó en llegar más de lo que yo habría deseado, pero llegó… Lo empecé, lo acabé y al llegar a esas dos páginas en blanco que los editores intercalan entre texto y contraportada le di la vuelta y volví a empezar.
María se acerca peligrosamente a la perfección. No lo digo porque la quiera, que también. Es que esta mañana, releyendo, me he dado cuenta de ello y me he mareado. Puede que haya sido en la página 86, pero eso es irrelevante porque bien podría haber sido en cualquier otra. Las náuseas se han convertido en un vómito muy poco literario y muy poco espeso, como el de después de un ataque de ansiedad. Y luego he llorado esa perfección suya, su forma de hacer daño con la belleza y de obligarme a amar el terror, las vísceras, la crueldad infinita que duerme en el subconsciente humano desde el origen. Como si la Plaza, sus letras mismas, fueran el mundo dado la vuelta igual que un calcetín huérfano. Como si se hubiera planteado limpiar de una única barrida todos mis miedos a la bestia, confirmando que no viven sólo en mi cabeza y abrazándome después para que cesen las convulsiones.
Me pregunta si es cierto lo del vómito y respondo que sí. Yo no sé mentir. Entonces dice que me explique, que suena a publicidad negativa y eso no le (nos) viene bien, y yo digo que no con la cabeza antes de responder, los dedos temblando aún sobre el teclado. Todo lo contrario. Ahora a mi miedo se resta pensando que como María Zaragoza siga creciendo, un día dejará de caber.
Hablo a la bailarina y también al tigre. Espero haberme explicado.
13mar12
Instruccions
marzo 6th, 2012 § 3 comentarios
I és tan estúpida que es pregunta, encara hui, si no serà aquesta la vertadera forma d’amar dels éssers humans. Si no haurà estat sempre equivocada. La vida és molt més senzilla que tot açò, que els petons i que els poemes que s’obliden després d’un llarg hivern, que les llàgrimes infinites de Bel i la mena de no plorar de Marla. Molt, molt més senzilla. La vida és açò que passa quan sense voler creuen la mirada i provoquen una petita arrítmia horària. Quan, sense voler, s’estimen. La resta no és sinó temps perdut que lluita per a no enfonsar-se en la foscor del pou on es llancen totes les coses que no importen.
Quan tornen
el verd
i el blau.
Una mujer había en pie, y ahora no hay nada.
febrero 16th, 2012 § 2 comentarios
Volvemos a ser simples recortes de papel plegado, origami occidental cutre, defectuoso, con las esquinas mal acabadas y los dobles imprecisos. Volvemos a la sensación de poder ser arrugados con facilidad y arrojados sin demasiada ceremonia al contenedor de reciclaje. Volvemos a llevar versos ajenos escritos sobre la piel-blanco-nuclear como si cuerpo fuese ciertamente igual a templo. A la inseguridad antes del fuego; al pánico a ser emborronados, reblandecidos, desintegrados por el agua.
C’est comme revenir au début.
Una vez un hombre transcribió para mí un poema. No era suyo ni me lo dedicaba, sólo quería que leyese a Marzal. Era -es, y así lo dijo- el mejor poema de amor del mundo. Ahora lo transcriben mis dedos de hielo, lo convierten en ave y también lo matan, porque los pájaros bellos que caen en garras cenicientas no pueden sino morir.
abrázame y dime
que el corazón no me late
consiente que se nos coma
la noche
después












