Algún día Soir se llamará Teresa

23 abril 2011 § 1 comentario

Anoche, justo antes de dormirse y justo después de cerrar los ojos, Bel vio a Soir en una especie de premonición. Estaba encerrada en un baño demasiado blanco, agazapada y desnuda. Al principio no sabía qué estaba haciendo, pero cuando la imagen se volvió más nítida pudo comprobar que estaba raspándose el talón derecho con las uñas y siguió haciéndolo incansable hasta que que consiguió levantar la piel. Insistió un poco más y soltó la suficiente para cogerla con la punta de dos dedos y estirar hasta el infinito, arrancando una tira que recorrió muslo y columna vertebral para llegar a la nuca y dar la vuelta por delante, garganta, vientre y cara del pie para volver al origen. Y luego otra vez, dos centímetros más allá, dejaba a a vista un músculo que nunca tuvo y se mostraba más roja y más sangrante de lo que la había imaginado en su vida. Y otra vez, y otra.

Bel no ha dormido nada, y cuando el primer indicio del amanecer la dejó saltar de la cama esta mañana, ha escrito una carta larguísima para explicarle a Soir que sabe lo que significa querer desnudarse por completo y volverse a construir, limpiarse de todos esos dolores que la agotan y de los que jamás llegó a sentir -esos son los peores-. Pero no debe hacer tonterías, porque despellejarse viva no es una solución viable, y porque intentar desaparecer para aparecer en otra esquina con otro nombre y una locura diferente no va a hacer que se olviden de cómo bailaba el vals. Es muy, muy probable que Soir no entienda nada cuando reciba el sobre. Es muy, muy probable que cuando lea la carta piense que Bel ha recaído, que vuelve a echarle polvos blancos al café y no sabe lo que dice. Por esas probabilidades tan altas es por lo que Bel concluye el texto diciendo que se proteja del sol y se ponga mucha, mucha crema hidratante. Por si acaso.

[pero Bel tiene cicatrices en los talones y por eso siempre camina descalza]

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§ Una respuesta a Algún día Soir se llamará Teresa

  • Soir se asusta de que Bel sepa lo que está pasando antes de que ella se dé cuenta, sin que sus ojos miel hayan de toparse con los ojos celestes de la chica descalza. Pero se asusta para bien, y sonríe, y toma nota de lo que entiende y lo que sabe que entenderá en cuanto todo pase -del todo-.

    Ahora es Soir la que tiene que ponerse alerta, que Bel tenga semejantes sueños no es bueno para la salud, y se propone cantarle el Vamos a dormir… 🙂

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