noche de batalla

3 mayo 2011 § 1 comentario

Ahora que apoyo la espalda en los sacos e intento respirar comprendo que el aire no existe.

Ahora admito que esta insurgencia, esta bandera nueva que defender, esta trinchera, ha sido siempre resistencia y jamás empleó un arma para el ataque. Y creí durante largos inviernos que cada piedra que lanzaba la mano (ene)miga hacía fuerte la muralla y factible el aguante, más sólido, más firme y sobre todo con más sentido. Lo creí de verdad, como los niños creen en la magia y los hombres buenos en el amor.

Esta noche, amparado por la oscuridad y la distancia, un proyectil alcanza la barricada y atraviesa uno de los sacos. De él se derrama la arena como un río que agoniza. Es una grieta pequeña, pero deja pasar el viento, y viene cargado de humedad y miedo, un miedo que se cuela por sorpresa, que llega sin avisar a pesar de haberlo esperado tantas veces antes. Miedo al estoicismo con el que asumo la herida, a la resignación pacífica. A que me ganes la guerra.

2 de mayo. Precisamente.

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§ Una respuesta a noche de batalla

  • Daeron dice:

    Yo canto contigo el No pasarán, el no nos callarán, el Hasta siempre y todas las demás; pero por favor no me asustes así. Voy a llevarte un par de sacos más.

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