Como en los erizos

28 agosto 2011 § 2 comentarios

Han pasado muchos años desde que ocurrió por última vez, pero Bel no olvida esa sensación de estar martilleando contra sí misma, tratando de quebrarse desde dentro por voluntad propia. Ahora que se ha vuelto a presentar quiere echarla, decirle que no es bienvenida y cerrarle la puerta en las narices, pero en vez de eso le prepara la habitación de invitados y ofrece su pecho como superficie para moler los grandes bloques de mármol que no puede tragarse sin deshacer. Cambia las sábanas sobre las que dormirá ella, Bel, la Bel autodestructiva que parecía haberse cansado de tanto ir y venir y que ya pensaba que no volvería jamás.

Pero aquí está.

A veces, amar resulta demasiado sencillo, tanto que le dan ganas de llorar y contiene océanos enteros entre los párpados para que no la vean llover. Pero como Aomame, Bel ama. Incondicionalmente. El problema es que no sabe aceptarlo cuando todo marcha bien, porque no está acostumbrada y se le antoja sospechoso. Como cuando creyó que Marla le estaba gastando una broma de mal gusto que se había alargado demasiado. Aún hoy, en las horas bajas, duda si será cierto. Y entonces, como los erizos, convierte su piel en espinas y araña todo lo que toca y a todo aquel que quiere tocarla. Y ha arañado tantas veces a M. que no sabe cuántas más aguantará por ella. No quiere probarlo, tampoco. Le gustaría cuidar y dejarse cuidar como le dijo a Soir que debía hacer en su momento, sin clavarse en nadie; sin herir ni resultar herida. Pero quiso aprender a protegerse del dolor y no se dejó jamás grabar de frente, como Nacho.

El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.

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§ 2 respuestas a Como en los erizos

  • festejadora dice:

    El dilema del erizo

    En un día muy helado, un grupo de puercoespines que se encuentran cerca sienten simultáneamente gran necesidad de calor. Para satisfacer su necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros, pero mientras más se acercan, más dolor causan las púas del cuerpo del erizo vecino. Sin embargo, debido a que el alejarse va acompañado de la sensación de frío, se ven obligados a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la separación óptima (la más soportable).

    La idea que esta parábola quiere transmitir es que cuanto más cercana sea la relación entre dos seres, más probable será que se puedan hacer daño el uno al otro, al tiempo que, cuanto más lejana sea su relación, tanto más probable es que mueran de frío.

  • Daeron dice:

    Incondicionalmente es la palabra adecuada.

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