De los mares escondidos

22 octubre 2011 § 3 comentarios

y de no saber cómo ha navegado Marla hasta el centro, hasta el mar abierto y la tormenta, cómo se ha hecho con el poder de las islas desiertas y ha clavado su bandera en ellas aun cuando los golpes de las olas le han partido las tablas y los huesos. Y todo sin pedir permiso. De la forma en que exige ahora un poco más de agua desde el único rincón que Bel creía todavía a salvo de sus manos. De cómo le dice “abre los ojos” cuando tiene sed, y del secreto férreo que utiliza para decirlo. Y, por encima de todo, de cómo se sonríe al saberse gobernante, de cómo lo disfruta.

De todo eso quisiera Bel hablar, del agua que inunda las islas con sólo pedirlo, de las lluvias torrenciales y del miedo que dan los truenos de noche. Y, por encima de todo, de cuánto calienta sentirse conquistada. Pero lo cierto es que a hay cosas difíciles de explicar. Lo cierto es que a veces es mejor callar y dejarse llenar de líquido como una botella.

Anuncios

§ 3 respuestas a De los mares escondidos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo De los mares escondidos en sur la corde raide.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: