Una mujer había en pie, y ahora no hay nada.

16 febrero 2012 § 2 comentarios

Volvemos a ser simples recortes de papel plegado, origami occidental cutre, defectuoso, con las esquinas mal acabadas y los dobles imprecisos. Volvemos a la sensación de poder ser arrugados con facilidad y arrojados sin demasiada ceremonia al contenedor de reciclaje. Volvemos a llevar versos ajenos escritos sobre la piel-blanco-nuclear como si cuerpo fuese ciertamente igual a templo. A la inseguridad antes del fuego; al pánico a ser emborronados, reblandecidos, desintegrados por el agua.

C’est comme revenir au début. 

Una vez un hombre transcribió para mí un poema. No era suyo ni me lo dedicaba, sólo quería que leyese a Marzal. Era -es, y así lo dijo- el mejor poema de amor del mundo. Ahora lo transcriben mis dedos de hielo, lo convierten en ave y también lo matan, porque los pájaros bellos que caen en garras cenicientas no pueden sino morir.

abrázame y dime
que el corazón no me late
consiente que se nos coma
la noche
después

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