Qué cruel la evanescencia

26 agosto 2012 § 1 comentario

Aparece Marla envuelta en una luz color cereza. Nada hay de intención erótica, para eso le gusta entrar a oscuras. Es sólo que Marla es así, roja, y su sonrisa triste huele metálica y salada. Tiene miedo, Marla, un miedo que le tartamudea en las pupilas pero está tan hermosa con el pánico rojo brillándola que se inundan las islas y Bel no puede sino sucumbir. Qué cruel es la belleza de la mujer de humo, qué devastadora, qué incendiaria.

Quería Bel vomitar deprisa, directa y con los ojos clavados en los ojos pero lo hace despacio y a escondidas, como se vomitan las grandes verdades, igual. Bel se vacía. Marla le aparta el pelo, se lo acaricia, se lo besa con su belleza al borde de los labios y luego el rojo, y ella, se difuminan.

Qué cruel la evanescencia.

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