a.m.

9 octubre 2012 § 1 comentario

02:51am, Brahms, vino blanco en copa prestada, Alice danzando entre las páginas escritas por otros, jugando a esconderse entre los versos, justo donde no voy a buscarla nunca -Alice es bastante más inteligente que yo-. Olor a pájaro y a chocolate con leche; las (mis) sombras, minúsculas ya, redefiniéndose como sombras de otras cosas contra las paredes y el rojo destiñendo por todas partes, abandonándose, como quedándose dormido. Y sé, sin embargo, que has estado aquí y que estás, que aún quedas un poco. Lo sé por las pruebas que has dejado: ni un pelo largo desprendido en los cojines del sofá, el vaso limpio en el armario, la mansedumbre de ese cuerpo extraño que es el mío cuando te marchas, todo como una falsa ausencia eterna que no hace sino confirmar que sigues aquí, si acaso destiñendo como el rojo, acabando de manchármelo todo de evanescencia.

03:06am y podría estar hablando de Marla pero mejor mañana y resaca, saber que no hay quien limpie la sangre de las cerezas y que Bel entienda y se alegre por ello.

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§ Una respuesta a a.m.

  • CarmenThomas dice:

    “[…] la mansedumbre de ese cuerpo extraño que es el mío cuando te marchas, todo como una falsa ausencia eterna que no hace sino confirmar que sigues aquí, si acaso destiñendo como el rojo, acabando de manchármelo todo de evanescencia.”

    Felicidades, es difícil (d)escribir algo tan perfecto. Y ojo, no me sorprende leyéndolo aquí.

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