Qu’est-ce qui se cache derrière le mur?

19 noviembre 2013 § 2 comentarios

la búsqueda el golpe el desquicio
para qué si el muro

será la costumbre

pero qué detrás del muro

la búsqueda el golpe el desquicio

la misma intensidad
la misma intensidad
la
misma
intensidad

desquicio

clic

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Ojalá que te vaya bonito, chamana

5 agosto 2012 § 2 comentarios

La noticia en siete minutos y
se me acaba el mundo en
el último trago.

Probablemente estoy
pidiendo demasiado,
que de verdad se acabe
que se nos gaste el tequila y
la vida entera se quiebre
arañada como (tu) La Voz.

En un rincón del alma
me falta tu presencia
siete minutos de margen
y la fatídica noticia.

Muere Chavela, reza
la blanca luz de la pantalla.
Y yo lo niego, me niego, no.

Chavela no muere.

Pueden morir y mueren
los poetas de los cincuenta.
Pueden morir y mueren
Innegables ídolos de
Cualquier revolución.

Chavela no muere.

Está dormida, mi vida,
duerme donde la inmortalidad
acaricia la plata que ya no duele.
Yo te soñaba dormida, llorona,
dormida te estabas quieta.

Está dormida, mi vida,
duerme, llorona, descansa
lejos
y aquí
en el calor del pecho
arañado
como la vida, con
las uñas de la gran dama.

Duerme abrazada
por el mundo
por un jorongo
rojo,
llorona.
Respira ahora.

Ojalá que te vaya bonito, pero
no nos abandones largo, chamana,
que a partir de ahora las amarguras
vuelven a ser amargas.

Carta de rendición (firmada)

28 junio 2011 § 1 comentario

Bel pensó no escribir esto por Pasionaria. Pensó “me va a matar, o al menos me llevaré una buena colleja”. Pero Pasionaria y Bel son amigas porque hay cosas en el mundo de una que sólo la otra puede entender. Como que es posible suicidarse por correo, como lo terriblemente hermoso del dolor; Pasionaria y Bel son amigas porque hay un mirarse en ellas que es absolutamente indescifrable para el resto de la humanidad. Y digo absolutamente.

Por eso lo escribe y lo firma. Es una carta de rendición. No de la Gran Guerra, claro. Es que Bel soñó de nuevo y el personaje ha ganado, porque en esta batalla nada era justo y ya estaba bien de tanto niño jugando a esconder la mano. Echar de menos no está tan mal. O está menos mal si hay una buena razón. Pero oh, no la hay, y a Bel le duelen las manos de temblor cada vez que parece y no, los ojos de mirar por si; la cabeza, en definitiva, de estar esperando que vuelvan a venir a joderla. Ya no tiene más ganas de juegos sin jugar, c’est fini.

Y nada de esto tiene sentido, claro, y Bel lo sabe y mientras se bebe el café le da otra vuelta y se llama estúpida en voz alta, como suele hacer siempre que está sola en casa y se deja engañar. Quiere explicar que todo está más que claro y que nada de esto es lo que parece, porque puede parecer algo, pero no lo es. Pasionaria es consciente. De hecho, es la única consciente además de Bel de lo real de este “no lo es”, y menos mal. Sólo… está cansada. Le gustaría decir buenas noches y buen viaje y ya está. Se acaban aquí los (estos) dolores de cabeza de verborrea de analistas psiquiátricas. Es hora de dar al paciente por imposible. Pero de verdad.

Así que, si el personaje lee esto, buenas noches y buen viaje.

Mayo propio

24 mayo 2011 § 1 comentario

Irene Galvañ

No va a ser fácil.
Nosotras lo supimos desde
el principio de los tiempos,
cuando la plaza aún estaba vacía,
cuando aquí era parking y misa.

Nosotras, creyentes en Casandra
y en el rojo y en el tiempo lento,
ya lo habíamos avisado:
costará.

No es cuestión
de volar al paraíso
de pedir la inmediatez el milagro urbano
de arrancar el cimiento viejo y echar
cemento de base.
No es cuestión.

Nosotras, meigas antiguas,
mujeres de onda en la frente y puño,
sobrevivientes de la resistencia eterna,
ya lo habíamos advertido:
tardará.

No es cuestión
de vestirnos con el traje que quemamos
de publicitar sueldos nuevos y nuevas mentiras
de lanzarnos de cabeza
al pronosticado suicidio.
No es cuestión.

Nosotras, herederas de a pie de las calles,
misioneras del sueño;
nosotras pasionarias humildes
y contemporáneas,
esto ya lo sabíamos.

Y advertimos:
pies de plomo, pocas ansias
y ningún partido.

Que el nombre de la plaza lo cambia la paciencia.
Que la unión hace la fuerza
y la ilusión al pueblo.
Que la historia la escriben los vencedores
y ha llegado nuestra hora.

noche de batalla

3 mayo 2011 § 1 comentario

Ahora que apoyo la espalda en los sacos e intento respirar comprendo que el aire no existe.

Ahora admito que esta insurgencia, esta bandera nueva que defender, esta trinchera, ha sido siempre resistencia y jamás empleó un arma para el ataque. Y creí durante largos inviernos que cada piedra que lanzaba la mano (ene)miga hacía fuerte la muralla y factible el aguante, más sólido, más firme y sobre todo con más sentido. Lo creí de verdad, como los niños creen en la magia y los hombres buenos en el amor.

Esta noche, amparado por la oscuridad y la distancia, un proyectil alcanza la barricada y atraviesa uno de los sacos. De él se derrama la arena como un río que agoniza. Es una grieta pequeña, pero deja pasar el viento, y viene cargado de humedad y miedo, un miedo que se cuela por sorpresa, que llega sin avisar a pesar de haberlo esperado tantas veces antes. Miedo al estoicismo con el que asumo la herida, a la resignación pacífica. A que me ganes la guerra.

2 de mayo. Precisamente.

¿Dónde estoy?

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