estudios sobre el dolor

30 octubre 2014 § Deja un comentario

Hay un dolor en el pecho que no es malo. Como un golpe seco sobre el esternón pero sin el golpe. Como un ataque de asma pero sin enfermedad. Como un dolor pero sin dolor. Un contraerse los músculos y los huesos y oprimir los órganos vitales que residen en el torso pero infantil. Como la primera tarde de un niño en el teatro.

Pero sigue siendo un dolor,

y se deshace cuando quiero
en el agua pulposa de los precipicios
porque,
te lo dije,
va y viene el fulgor
el insufrible mal
de todo tenaz afecto*.

*Miyó Vestrini

©Christian Schloe

©Christian Schloe

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fragmento del deshielo

28 enero 2014 § Deja un comentario

 ponzoña

Ni siquiera es un lugar cómodo para quedarse tanto tiempo.

M. le pregunta si de verdad no sabe por qué ha decidido permanecer un rato más, arriesgando, el sarpullido creciéndole en el párpado inferior, los pies helados de tanto haber caminado descalza por la nieve que nunca cae aquí. Por qué estás tan triste, eso pregunta, ésa es la pregunta, y Bel no sé, no lo sé, ni siquiera es un lugar cómodo para quedarse tanto tiempo pero la nieve no es nieve en los pies, la nieve en los pies no es nieve, es pez y la pez se adhiere y cuando frotas para quitarla se extiende y lo mancha todo de oscuro. p o n z o ñ a . M. se ofrece, si quieres gritar gritamos y Bel es que siento este terror aquí dentro, este terror sabiendo que me hubiera quedado en el roto en el ruido en la noche en la que nadie nunca clavó las botas porque temían, porque temían eso que aquí es el reposo o lo habría sido, siento este terror aquí instalándose, este terror diciendo instálate aquí conmigo, ni siquiera es un lugar cómodo pero el terror tiene voz blanda y pesa encima de las clavículas y de los omóplatos y de la cabeza y alrededor de los codos y alrededor de los tobillos y tizna – p o n z o ñ a – y aunque no sea un lugar cómodo es difícil sacudirse este terror en lugar de aceptar la oferta de su voz blanda que pesa.

Bel no quiere hacer un hueco a M. en este lugar no cómodo.

Es porque prefiere no mancharla de oscuro también a ella. 

balance de daños

1 enero 2014 § 8 comentarios

dipdosmiltrecefueinvierno.

bel no sabe distinguir las cosas buenas de las cosas malas. por eso no es capaz de hacer un balance mejor que eso.

en realidad hoy faltan treinta días para el aniversario del invierno. dentro de treinta días hará un año que empezó a leer de forma compulsiva. el libro como refugio. con los libros leídos construyó un muro lo suficientemente alto como para no dejar pasar a quienes debían quedarse cerca. echó al otro lado a quienes debían quedarse cerca, más bien. y luego escribió poemas malos, poemas que dolían, poemas que dolían de tan malos, y así hasta setenta y tres poemas y medio.

hoy faltan treinta días para el aniversario del invierno y mientras anna y [po-co], mientras d. golpeando los lomos de los libros, negándose a quedarse fuera, y el leñador -que cree haber invertido el año en podar la planta hasta hacerla desaparecer pero no-, mientras el ciervo, el rey hielo, el superhombre que no tiene ningún miedo a la bestia. mientras los cuadernos negros en el bolsillo del abrigo, el jazz. mientras las ilusiones desesperadas, desesperables, mientras doc dibujando la media sonrisa que bel no tiene fuerzas para levantar. mientras mil millones de pájaros hijos. mientras pasionaria y roy y la mujer de los pies desmontables diciendo no es decisión tuya, bel, no es tan fácil deshacerse de nosotros. y marla diciendo es decisión tuya, bel, es así de fácil deshacerse de mí. mientras, todos tan equivocados.

bel no sabe distinguir las cosas buenas de las cosas malas. por eso ahora, mientras oye doce veces dong y bebe algo espumoso antes de recuperar la cerveza, no es capaz de hacer un balance mejor que eso:

decir

dosmiltrecefueinvierno

y luego

dosmilcatorcequé.

CAM01650

La tercera permanencia

26 octubre 2013 § 1 comentario

Hoy recibió un sobre transparente, Bel. Transparente igual que la piel de la mujer que lo enviaba. Te regalo tu nombre, decía la nota contenida, plegada en forma de pájaro-recuerdo-de-estaciones-menos-áridas. Te regalo tu nombre.

Bel recuerda, viéndose las yemas de los dedos a través del sobre incoloro, el sonido que hacía la mujer al enroscarse los pies para salir al rescate siempre, aunque lloviera, aunque hubieran pasado trece meses y siete días desde la última lluvia ocular para la que tuvo que utilizar las botas de agua. Cómo de sólida era su voz a pesar de la transparencia del cuerpo al decir voy. El cobijo experto de quien sabe que está hecho para cuidar. El amor inequívoco, ingrávido, inevitable e injustificable.

sin razón,
sin tiempo
y sin espacio
que es la única
forma de querer.

Y también que hay otro sobre como ese en su caja de los tesoros. Uno que contiene caricias en el pelo y fragmentos de mapas secretos que debían volver y que al igual que el resto de las veces no quiso-no pudo-no supo acompañar de regreso a casa. Así que piensa ojalá la lluvia de nuevo aunque los pies descalzos, ojalá el leve chirrido de encaje que precede a la carrera de auxilio. Ojalá el abrazo y el té y los dulces.

Ojalá todo fueran cartas que se envían.

permanencia

Liniers sabía

8 octubre 2013 § Deja un comentario

Conté que durante el frío me abrigué a base de libros.

Conté que leí como leo siempre, de forma compulsiva. Pero aquel invierno más. Que estuve refugiada en ficciones robadas, en mentiras que no me correspondían. No que fui feliz, no. Que la trinchera para serlo o para no estaba hecha de papel, sólo eso.

Conté que durante el frío no escribí salvo cuando no quedaba más remedio y entonces vomitaba sobre un cuaderno negro que es exactamente igual que el resto de mis cuadernos negros. Que aquel invierno los otros escribieron por y para mí y yo me dejé. Que leí, leí, leí. Leí en la cama, en el sofá y en el ascensor. Durante el desayuno y el insomnio. En el trabajo, una hora antes de empezar. En la cafetería, una hora antes de la hora antes del trabajo. En la calle, de camino a la cafetería.

Me preguntó entonces cuánto me perdí por vivir tras las tapas.

¿Cuánto te has perdido?

¿Y cuánto he ganado?

liniers

Liniers

faire peur

21 septiembre 2013 § Deja un comentario

Me pregunta si no tengo miedo. 

Me pregunta si no le tengo miedo. 

Bel no sabe cuáles son las sustancias que forman el miedo. Sabe que huele raro, como a azufre y a flores de final de otoño, maduras ya, casi muertas ya, y que sin embargo en la boca se vuelve algodón de azúcar y punza en las muelas picadas. Ha sentido la piel seca de las manos agrietarse hasta volverse cueva del lobo, escuchó un par de veces aquella voz oscura susurrándole al oído qué, qué quieres, qué y se ha levantado despacio, vestida exclusivamente de sudor helado.

Te doy miedo, ¿verdad? 

Busca los síntomas, Bel. Se lame los dientes, inspira por la nariz hasta que las aletas se le pegan al tabique. Nada. Se observa los antebrazos por si, pero la carne no se eriza ni se llena de manchas blancas. No, nada. Bel no sabe cuáles son las sustancias que forman el miedo, pero sí que no se va a manifestar esta vez.

¿De qué está hecho el miedo?

¿En qué capa duerme?

¿Quién, qué lo despierta, cuándo?

No. 

CAM01123

jotapegé

7 septiembre 2013 § Deja un comentario

ni ayer
ni aquel ruido
ni la niebla quedan

¿Dónde estoy?

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