tres, los pájaros desaparecen

16 diciembre 2014 § Deja un comentario

«Olor a nuevo, olor a vómito.
Los pájaros desaparecen y los ángeles sobran.
Déjame que me tuerza el cuello y me rompa la rodilla
con un martillo y déjame que te clave un libro
a tu espalda, a tu corazón porque la página no es un cuerpo.
Olor a cápsulas, olor a infinito.
Los polluelos están degollados y los ángeles ya tienen sexo.
Déjame dormir con los brazos en cruz.
Ophelia no ha muerto.
Déjame comer tenedores y cuchillos,
no hay dolor clavándome
en el agua, en la garganta que caduca este año»*

©Alberto García-Alix

©Alberto García-Alix

no te extrañe si luego hablo de migraciones si los pájaros aquí se mueren si los ángeles aquí se mueren después de haber atravesado otra carne si los pájaros huelen a agua estancada si te vas a comer de este pájaro hasta los huesos no te extrañe si después de todo los pájaros acaban matando a sus hijos para que no vuelen, para que no huelan, para que no duelan.


*Amapolas en enero, Patricia Úbeda

dos, el pájaro cae

11 diciembre 2014 § Deja un comentario

«el pájaro cae mientras el cielo se hace pedazos*»

©Miranda Meeks

©Miranda Meeks

«entonces señor
no existe la palabra
ni mucho menos el tiempo
no existe lo perfecto ni imperfecto
ni acaso lo perfectible
sólo puedo asegurarle señor que
no existe nada más perfecto que un error*»

entonces el pájaro cae y el cielo no es más que la palabra y no sostiene la palabra no sostiene el cielo entonces el pájaro es el cielo y lo perfecto es caer o el cielo es un error o la palabra hecha pedazos.


*Sangre de pájaro I [viaje al centro de las cosas], Maximiliano Andrade

estudios sobre el dolor

30 octubre 2014 § Deja un comentario

Hay un dolor en el pecho que no es malo. Como un golpe seco sobre el esternón pero sin el golpe. Como un ataque de asma pero sin enfermedad. Como un dolor pero sin dolor. Un contraerse los músculos y los huesos y oprimir los órganos vitales que residen en el torso pero infantil. Como la primera tarde de un niño en el teatro.

Pero sigue siendo un dolor,

y se deshace cuando quiero
en el agua pulposa de los precipicios
porque,
te lo dije,
va y viene el fulgor
el insufrible mal
de todo tenaz afecto*.

*Miyó Vestrini

©Christian Schloe

©Christian Schloe

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