diez mil

12 febrero 2015 § Deja un comentario

qué saben las plumas
de los pájaros que llevo enredadas en el pelo
qué saben de olor a lejos de olor atlántico.
qué las barras negras que surcan
este rostro enfermo empeñadas: reconóceme, reconóceme.

el hombre blanco me frota con sus pulgares las mejillas.
nada de guerras. ya no.
nada de guerras, dice.
y yo no lloro pero.
no me pongo triste pero. o porque.

la distancia es una cuestión de tiempo.
una vez lo escribí al revés.
dije tiempo como medida de distancia.

pienso a veces ni eso.

acaso trae la paz el hombre blanco.

Ilustración de Susana Miranda. Detalle.

Ilustración de Susana Miranda. Detalle.

cuatro, el pájaro es el hueso

22 enero 2015 § Deja un comentario

«Soy un amasijo de pájaros
que no supieron volver a casa»

«Yo nunca quise este animal en la garganta. ¿Acaso esta atrocidad es el centro de todo? Tumbada sobre el acero soy yo ahora el objeto de estudio. ¿Es el animal menos hábil por dejarse morir?, ¿por dejarse tocar? Pero toda la carne que palpan es pared. Bata blanca y manos frías apretando mi frente sentencian: estado orgásmico de los clásicos=entrega pasiva de la parte lesionada.

¿Serán estos síntomas cicatrices o manchas de nacimiento?

Pero él grita que un síntoma siempre indica un hecho patológico. Siguen palpando pared. Pero soy defecto y herida, y como el poeta, sigo tocando y amando todo aquello que se prepara para morir.»

María Mercromina

ala

qué hago con los huesos de los pájaros qué hago para que no se me atraviesen en la tráquea cuando gimo qué para que no me perforen desde dentro. si no me van a hacer volar porque no saben porque no pueden ya porque no es que hayan olvidado el camino a casa es que no hay camino a casa. si no me van a hacer volar entonces para qué.

¿son de nacimiento estas cicatrices o picaduras del viaje? ¿soy crónicamente pájaro de huesos de otros pájaros?

supongo fonollosa

8 enero 2015 § Deja un comentario

instalación de Alicia García Núñez

instalación de Alicia García Núñez

recuerdo haber leído o haber escuchado a Fonollosa. no recuerdo si una cosa u otra. recuerdo el peso de la exactitud como el plomo y el aire denso, casi sólido, saliendo por la garganta a la fuerza, como les sale el dolor a las viejas que limpian de malos espíritus en los pueblos. como le saldría a la nena el dolor si me pusiera ahora a mano en la frente. la exactitud, digo, ante su

«Yo no quisiera estar aquí. Me agobia
esta casa, esta gente, esta ciudad.

Aquí no. No quisiera estar aquí.
He de buscar el modo de escaparme.

Tal vez encontraría en otro sitio,
en otra casa, en otra gente, en otra
ciudad, el mismo o peor desasosiego.

Mas no quisiera estar aquí. Este cuarto
inhóspito, estos seres inquietantes,
esta urbe aterradora, fría, insólita.

Aquí yo no estoy bien. No en esta casa,
con esta gente, en esta ciudad. No,

yo no quisiera estar aquí atrapado.
He de huir aunque muera en el intento»

yo supongo que se lo leí y no se lo escuché, porque su ciudad nunca fue la mía y porque el día que yo cumplí 313, Fonollosa estaba muerto.

me pregunto si seguía huyendo.
me pregunto si alguien cumple hoy 313 días.
cap i cua etcètera.

tres, los pájaros desaparecen

16 diciembre 2014 § Deja un comentario

«Olor a nuevo, olor a vómito.
Los pájaros desaparecen y los ángeles sobran.
Déjame que me tuerza el cuello y me rompa la rodilla
con un martillo y déjame que te clave un libro
a tu espalda, a tu corazón porque la página no es un cuerpo.
Olor a cápsulas, olor a infinito.
Los polluelos están degollados y los ángeles ya tienen sexo.
Déjame dormir con los brazos en cruz.
Ophelia no ha muerto.
Déjame comer tenedores y cuchillos,
no hay dolor clavándome
en el agua, en la garganta que caduca este año»*

©Alberto García-Alix

©Alberto García-Alix

no te extrañe si luego hablo de migraciones si los pájaros aquí se mueren si los ángeles aquí se mueren después de haber atravesado otra carne si los pájaros huelen a agua estancada si te vas a comer de este pájaro hasta los huesos no te extrañe si después de todo los pájaros acaban matando a sus hijos para que no vuelen, para que no huelan, para que no duelan.


*Amapolas en enero, Patricia Úbeda

dos, el pájaro cae

11 diciembre 2014 § Deja un comentario

«el pájaro cae mientras el cielo se hace pedazos*»

©Miranda Meeks

©Miranda Meeks

«entonces señor
no existe la palabra
ni mucho menos el tiempo
no existe lo perfecto ni imperfecto
ni acaso lo perfectible
sólo puedo asegurarle señor que
no existe nada más perfecto que un error*»

entonces el pájaro cae y el cielo no es más que la palabra y no sostiene la palabra no sostiene el cielo entonces el pájaro es el cielo y lo perfecto es caer o el cielo es un error o la palabra hecha pedazos.


*Sangre de pájaro I [viaje al centro de las cosas], Maximiliano Andrade

estudios sobre el dolor

30 octubre 2014 § Deja un comentario

Hay un dolor en el pecho que no es malo. Como un golpe seco sobre el esternón pero sin el golpe. Como un ataque de asma pero sin enfermedad. Como un dolor pero sin dolor. Un contraerse los músculos y los huesos y oprimir los órganos vitales que residen en el torso pero infantil. Como la primera tarde de un niño en el teatro.

Pero sigue siendo un dolor,

y se deshace cuando quiero
en el agua pulposa de los precipicios
porque,
te lo dije,
va y viene el fulgor
el insufrible mal
de todo tenaz afecto*.

*Miyó Vestrini

©Christian Schloe

©Christian Schloe

lo sobreviviente

21 octubre 2014 § Deja un comentario

el desorden fisiológico como en el final de. como en el principio de.

traduzco un textoqueespupilanegra

dice

el estómago por la boca.
la uña por el pescuezo.
el hueso por la carne descubierta.

dice

la tinta por las huellas.
el hueso por la carne descubierta.

traduzco : lo traducible se muere.
aquí quedan
los ojos por los ojos.
la palabra por la palabra.
quedan porque se agarran a

y el desorden es miedo que sobrevive
como siendo el principio de.

A %d blogueros les gusta esto: